Por: Ysmael Tasayco Munayco.Ysmaelito@gmail.com
Me pasa con frecuencia que cuando me siento a escribir, siento que me equivoqué al meterme en este negocio.
Que la cagué. Créanme que no es fácil recordarle a la gente que se equivocó – otra vez - al elegir un alcalde. Peor aún decirle sus verdades a ese alcalde (porque siempre se pican y amenazan con denunciar). Pero es más fregado todavía si ése alcalde resulta ser un viejo conocido a quien le guardas cierto aprecio.
Hoy, confundido entre mi compromiso indestructible con el periodismo y “la amistad” que me une con algunas de sus autoridades, he decidido cantarle a media voz el happy birthday a la populosa Imperial. Qué culpa tiene este distrito de estar como está. No pienso ser un testigo ciego, sordo y mudo. Que me disculpe Richard Yactayo y compañía después de todo, las verdades duelen y aunque me vuelva a lanzar sus chupes para que intenten amedrentarme con juicios, un periodista como yo, se debe a su carrera. Lo siento.
En pleno centenario, creo que nadie en ese pueblo tuvo motivos para festejar. Mucha pirotecnia y bandas musicales y nada de trabajo serio y responsable. Faltan verdaderas obras y sobran denuncias de corrupción. Hasta la tribuna que estallaba en aplausos hace algunos meses con la esperanza de ganarse alguito, ahora empezó a darle la espalda a Yactayo y compañía.
Con ocasión del cumpleaños (onomástico le dicen los huachafos) de Imperial, quiero modestamente hacerle algunas recomendaciones a los que dirigen el destino de la ex capital comercial de Cañete. Un consejo, hasta de un pendejo:
- De ahora en adelante, aunque sea por quedar bien, liciten con transparencia las obras. Olvídense del diez por ciento de faenón. Ya todos nos dimos cuenta que tienen un hoyo negro en el bolsillo.
- Despidan de inmediato a ayayeros y seudo asesores que ni siquiera han acabado con éxito la secundaria. ¿No se dan cuenta el daño que se hacen al dejarse llevar por gente ignorante que – cual prostitutas – le dan amor y comprensión a cambio de billetes?
- Antes de sentirse orgullosos sentados sin hacer nada en el municipio, visiten calles y plazas polvorientas recogiendo el sentir del pueblo. No busquen aplausos, van aprender mucho mas oyendo críticas y reclamos. No hay peor ciego, que el que no va al oculista.
- Cómprense su libro coquito y escriban miles de planas repitiendo: No debo robar, el pueblo me eligió para gobernar.
- Abran sus orejas, dignísimas autoridades y contesten en silencio: que es mejor, poner una pileta de agua decorativa que nos resulta carísima o llevar agua y desagüe a miles de imperialinos que lo necesitan con urgencia?
- Alcalde, regidores y chupamedias hagan algo por mejorar su credibilidad. Nadie apuesta diez céntimos por alguno de ustedes en ese municipio. Por el amor de Dios, así piensan que van a reelegirlos, o apoyarlos en su sueño de opio de tentar el sillón provincial, ya pues.
- Entrénense a diario para ser mejores padres, esposos, hijos. Solo así podrán conducir a nuestra querida Imperial por el mejor camino. La verdad, como van hasta ahora, lamento comunicarle que están a cien por hora avanzando hacia el fracaso. No crean lo que algunos franeleros les dicen de la boca para afuera.
- Alguien me decía que el líder en el trabajo, es el primero en llegar y el último en irse. Pregunta obligada: ¿Cuánto están chambeando los sabios gerentitos que manejan el presupuesto de Imperial? No les estamos pidiendo un favor, ni tenemos que rogarle nada. Trabajen carajo, que para eso les pagan.
Dicho esto, solo me queda decir: Feliz día Imperial, intenta pasarla bien, no tienes la culpa. Eres cuna de gente trabajadora y emprendedora. De grandes hombres y mujeres que luchan, a diario, por salir adelante. Tienes mucho de qué enorgullecerte… pero tus calles destruidas, la inseguridad campeante, el caos en el transporte, tus autoridades ineficientes y justamente denunciadas te hacen mala sombra, te cagan, escupen tu buen nombre.
Ayayay Imperial, escúchame bien: no tienes la culpa. Tienes cien añitos y te veo como quien ve al abuelo que espera resignado la muerte. Te veo con cien jodidos años encima. Enfermo, triste, desahuciado. Pobre querido Imperial.
Pero no llores, Imperial. No hay alcalde que dure cien años, ni distrito que lo resista. En unos meses podrás encontrar (quiera Dios) alguien que no te destruya. Alguien que no llegue para hacerse rico en tu nombre. Pronto tu gentita – ésa que dice quererte - tendrá la oportunidad de rejuvenecerte. De llenarte de vida e ilusión otra vez. Depende de tus hijos, Imperial. No soples las velas todavía, alúmbrate mientras llegan las próximas elecciones. Ya falta poco.
Hoy, confundido entre mi compromiso indestructible con el periodismo y “la amistad” que me une con algunas de sus autoridades, he decidido cantarle a media voz el happy birthday a la populosa Imperial. Qué culpa tiene este distrito de estar como está. No pienso ser un testigo ciego, sordo y mudo. Que me disculpe Richard Yactayo y compañía después de todo, las verdades duelen y aunque me vuelva a lanzar sus chupes para que intenten amedrentarme con juicios, un periodista como yo, se debe a su carrera. Lo siento.
En pleno centenario, creo que nadie en ese pueblo tuvo motivos para festejar. Mucha pirotecnia y bandas musicales y nada de trabajo serio y responsable. Faltan verdaderas obras y sobran denuncias de corrupción. Hasta la tribuna que estallaba en aplausos hace algunos meses con la esperanza de ganarse alguito, ahora empezó a darle la espalda a Yactayo y compañía.
Con ocasión del cumpleaños (onomástico le dicen los huachafos) de Imperial, quiero modestamente hacerle algunas recomendaciones a los que dirigen el destino de la ex capital comercial de Cañete. Un consejo, hasta de un pendejo:
- De ahora en adelante, aunque sea por quedar bien, liciten con transparencia las obras. Olvídense del diez por ciento de faenón. Ya todos nos dimos cuenta que tienen un hoyo negro en el bolsillo.
- Despidan de inmediato a ayayeros y seudo asesores que ni siquiera han acabado con éxito la secundaria. ¿No se dan cuenta el daño que se hacen al dejarse llevar por gente ignorante que – cual prostitutas – le dan amor y comprensión a cambio de billetes?
- Antes de sentirse orgullosos sentados sin hacer nada en el municipio, visiten calles y plazas polvorientas recogiendo el sentir del pueblo. No busquen aplausos, van aprender mucho mas oyendo críticas y reclamos. No hay peor ciego, que el que no va al oculista.
- Cómprense su libro coquito y escriban miles de planas repitiendo: No debo robar, el pueblo me eligió para gobernar.
- Abran sus orejas, dignísimas autoridades y contesten en silencio: que es mejor, poner una pileta de agua decorativa que nos resulta carísima o llevar agua y desagüe a miles de imperialinos que lo necesitan con urgencia?
- Alcalde, regidores y chupamedias hagan algo por mejorar su credibilidad. Nadie apuesta diez céntimos por alguno de ustedes en ese municipio. Por el amor de Dios, así piensan que van a reelegirlos, o apoyarlos en su sueño de opio de tentar el sillón provincial, ya pues.
- Entrénense a diario para ser mejores padres, esposos, hijos. Solo así podrán conducir a nuestra querida Imperial por el mejor camino. La verdad, como van hasta ahora, lamento comunicarle que están a cien por hora avanzando hacia el fracaso. No crean lo que algunos franeleros les dicen de la boca para afuera.
- Alguien me decía que el líder en el trabajo, es el primero en llegar y el último en irse. Pregunta obligada: ¿Cuánto están chambeando los sabios gerentitos que manejan el presupuesto de Imperial? No les estamos pidiendo un favor, ni tenemos que rogarle nada. Trabajen carajo, que para eso les pagan.
Dicho esto, solo me queda decir: Feliz día Imperial, intenta pasarla bien, no tienes la culpa. Eres cuna de gente trabajadora y emprendedora. De grandes hombres y mujeres que luchan, a diario, por salir adelante. Tienes mucho de qué enorgullecerte… pero tus calles destruidas, la inseguridad campeante, el caos en el transporte, tus autoridades ineficientes y justamente denunciadas te hacen mala sombra, te cagan, escupen tu buen nombre.
Ayayay Imperial, escúchame bien: no tienes la culpa. Tienes cien añitos y te veo como quien ve al abuelo que espera resignado la muerte. Te veo con cien jodidos años encima. Enfermo, triste, desahuciado. Pobre querido Imperial.
Pero no llores, Imperial. No hay alcalde que dure cien años, ni distrito que lo resista. En unos meses podrás encontrar (quiera Dios) alguien que no te destruya. Alguien que no llegue para hacerse rico en tu nombre. Pronto tu gentita – ésa que dice quererte - tendrá la oportunidad de rejuvenecerte. De llenarte de vida e ilusión otra vez. Depende de tus hijos, Imperial. No soples las velas todavía, alúmbrate mientras llegan las próximas elecciones. Ya falta poco.
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