Se acerca la Navidad y eso suscita sentimientos encontrados en la gente. Pero también ocurre que la vida cambia, por lo tanto la gente cambia y no todos reaccionan de la misma forma en todas las navidades. Respetemos la alegría y el dolor, y aún las neurosis varias, de cada quien.A este fin de año, Navidad incluida, llego agradecido. El año 2009 me ha tratado de maravilla. No creo olvidarme de ninguna de las personas que me ayudaron a alcanzar mis metas, pero hoy no mencionaré a ninguna. Eso es cosa de un cierto momento, tal vez más cerca al Año Nuevo.
Por ahora no cesa el ritmo frenético de actividades que se presentan. Por más que quiero ya guardarme un poco, las actividades entran por la puerta, el teléfono, el E-mail… Bueno, a buen tiempo, buena cara, a tirar palante.
Hoy estuvieron reunidos en mi casa Carlín y Lorenzo Osores, por los dibujantes, Gredna Landolt y Mario Granda, por el Centro Cultural Garcilaso de la Vega. Se viene una muestra muy interesante en este centro y allí han de juntarse nuestros dibujos (y los del celebrado Alonso Núñez, para hablar de mi generación) con los de autores jóvenes que por ahora no nombro, para no ser infidente, pues falta que ellos acepten y entonces la convocatoria corresponde al Centro Garcilaso.
Estábamos en plena reunión y llegó Pepe Sanmartín, trayéndome los CD, DVD y cintas con las diversas versiones del cortometraje que durante meses ha venido trabajando en animación, con el Chino Figueroa, el destacado jazzista, a partir de una historieta que hice para la OMPI e INDECOPI. Mañana, espero, sale todo esto para Ginebra.
En otras actividades no podré estar, por un viaje que me lleva al siempre cariñoso Trujillo. Es que, a Dios gracias, no tenemos el don de la ubicuidad como San Martín de Porras, porque de tenerlo seguro que nuestra agenda sería aún más cargada y cualquier día reventaríamos estresados. Hagamos lo que buenamente podamos hacer, y el resto, caballero nomás.
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