Controversia. Regiones a favor y en contra. Algunos consideran a la nueva ley una estrategia del Apra para capturar a los gobiernos regionales que no le son afines.
Pierina Pighi Bel.
DIARIO LA REPUBLICA
A partir de las próximas elecciones regionales, los candidatos deberán obtener más del 30 por ciento de los votos para ocupar la presidencia de sus localidades si es necesario en una segunda vuelta, de acuerdo con una reciente ley promulgada.
La medida, que fue dispuesta para dar mayor legitimidad a los gobiernos, ha suscitado reacciones encontradas entre las autoridades.
Legitimidad en cuestión
Hugo Ordóñez, presidente regional de Tacna y de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales, anunció –por ejemplo– que presentará una declaración en contra de la nueva norma, ya que para él “la relación que establece entre la magnitud de votos y la gobernabilidad es falsa, porque la legitimidad se gana con una gestión eficiente y honesta”.
Ordóñez agrega que “todos los presidentes, elegidos con uno u otro porcentaje, tienen la misma autoridad, que es dada por la ley. Si yo obtuve un 32 por ciento de los votos, no quiere decir que soy más presidente que los que obtuvieron menos. La población no me va a apoyar porque saqué más del 30 por ciento, sino porque estoy gobernando bien”.
El político se mostró a favor de las revocatorias que, según él, deben ser válidas para los alcaldes, congresistas y el presidente de la República, ya que son la mejor forma de evaluar a los gobernantes.
Además criticó a la nueva ley por dirigirse solo a los presidentes regionales y no a los congresistas y alcaldes. “Parece que fuera una estrategia del Apra para capturar a los gobiernos regionales, que son la instancia de desarrollo más importante de las provincias”.
¿No hay primera sin segunda?
Por otro lado, el presidente regional de Junín, Vladimiro Huaroc, cree que si una segunda vuelta da legitimidad a los gobiernos regionales se debe llevar a cabo.
Con respecto a los conflictos sociales, Huaroc dijo que es relativo que se manejen mejor si hay mayor representatividad en los gobiernos, pero si la gente no confía en las autoridades vale la pena intentar elegirlas con más votos.
Aceptó que el control de los conflictos tiene que ver con la capacidad de un gobierno de legitimarse –por lo que ser un presidente popular es un punto a favor–, pero también con identificar los problemas, que siempre son distintos.
Huaroc tampoco está de acuerdo con que la ley se aplique solo a los presidentes regionales, por lo que la llamó “discriminatoria”.
Más votación no es más respaldo
Actualmente hay 25 presidentes regionales, 195 alcaldes provinciales y 1,639 alcaldes distritales en todo el Perú.
La región Lima tiene la mayor población electoral, que supera los seis millones de votantes , y Madre de Dios el número más bajo de electores, que bordea los 64 mil.
En las elecciones regionales del 2006, el candidato más votado fue José Murgia en La Libertad, que fue respaldado por el 47 por ciento de la población.
Hernán Fuentes, uno de los opositores a la nueva ley electoral, llegó a la presidencia de Puno con el 18 por ciento de los votos, la menor puntuación registrada en esos procesos.
En el 2006, hubieran tenido que ir a segunda vuelta los presidentes de Amazonas (26%), Áncash (28%), Apurímac (27%), Ayacucho (25%), Cajamarca (29%), Puno (18%), Huancavelica (26%), Huánuco (27%), Junín (25%), Lima (20%), Moquegua (26%), Pasco (25%) y Piura (24%).

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