Invierno del 2010.Lunes, Enero 25.
Desde que llegué a Beloit he tratado de desarrollar, en mis horas de ocio, mi afición a escribir.; y sinceramente, no he avanzado mucho. Sin embargo, no por eso voy a dejar de hacerlo.
Seguiré en este pasatiempo bajo el derecho que tengo de decir lo que siento, lo que pienso, lo que fluye de mi mente y de mi corazón…
Muchos de mis apuntes y relatos, están diseminados en el internet. Vuelan como cibernautas sin interesarme el derecho de autor o propiedad.
Me agrada que mi primer relato “El Chirote”, al igual que “11 de Setiembre día fatídico” o “Douglas no está abajo” estén colgados en la importante web boletín de new york a los cuales se pueden tener acceso buscando las ediciones 243 de Junio del 2009, y 175 de Septiembre del 2003, respectivamente, de su sección archivo.
Estos relatos tambien están colgados, con otros artículos, en un link que generosamente me asignó Don Enault Tudares en lamaracucharadiocom de Zulia Venezuela, Director de la radio a quien no tengo el honor de conocer personalmente, pero del que me precio llamarlo amigo, dilecto hermano sudamericano.
“El Rincón de Antonio” nombre del link de la Maracucha radio com, ha sido a su vez enlazado a diversos blogs, particularmente de Cañete Perú (Actualidad Cañetana, Cañete Hoy, Buenos Dias Cañete) y en el blog de Turismo Total que se edita en Japón, creaciones que usted puede leerlas escuchando mis temas musicales Todos Somos Hermanos, y Cimarrones que también han sido consignados por el dueño de este blog especializado.
Lo interesante, es que todo lo escrito puede leerse en muchos países, no sólo por gente de habla hispana, sino también en 29 idiomas más.
Bien, mi deseo de seguir aportando mis creaciones lo evidencio hoy, sacando del baúl de mis archivos un tema poético de corte libre, que me agrada mucho.
Lo escribí en el Otoño de 1999; es decir en el siglo pasado, en Beloit Wisconsin. Fue en honor a un paseo que hice con Aaron Weber, hijo de mi hija política Verónica, habido de la unión con el ciudadano Americano Waylon Weber. “Ene” como cariñosamente le llama su padre tenía 3 años. Vivaz, juguetón, se confundía con las hojas caídas en ese Otoño. Todo su inocente quehacer me inspiró este tema:
EL NIÑO DEL ABUELO
Fue una tarde de Otoño,
soleada como no hay tantas,
mi “ENE” por la ventana veía
correr las hojas.
Comprendiendo sus deseos,
vamos “valiente” le dije,
a dar por allí unas vueltas;
y el niño, contento y presto,
se puso delante mío.
Quise llevarlo de la mano,
pero él se rehusaba;
y entre carreras, y saltos,
el niño se divertía.
El se sentía muy libre,
muy seguro de sí, mismo,
y entre risotadas y brincos,
luego, se detenía.
Con sus dos manitas cogía
las hojas amarillentas,
aquellas que el viento arrastra
despues de perder la vida.
Con la risa mas pura y fresca,
y cantando no se qué cosas
las aventaba hacia arriba,
esperando, que
en la cabeza le caigan.
Asi, llegamos a casa,
después de
unas cuantas vueltas;
él, gozando su porfía
yo, admirando su alegría.
Créanme que en mi “ ENE” yo ví,
al “palomilla” que fui
en esa lejana tierra, Perú,
donde yo nací.
Viendo a este “mischievous” correr,
por este hermoso Beloit
yo le di gracias a Dios,
por haberme permitido
que el niño de su “grandpa”
- el gran travieso de allá-
juegue un momento con él;
y yo,
Con mucha dicha y placer,
fuera cuidando a los dos…
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