MALA Y SUS PRIMEROS POBLADORESReconstruir el edificio de la historia sobre la evidencia de los hechos acaecidos (las fuentes históricas), compilando armoniosamente, es una ardua tarea que lo hago con mucho amor y devoción cívica por la tierra materna que tanto quiero, a través de esta página (www.poderpolitico.info); la ciencia avanzó mucho y con la ayuda de la técnica del radio carbono 14, (año1949) se sirve para determinar la antigüedad de los restos orgánicos, en la actualidad la tecnología digital – electrónica es una herramienta valiosa para utilizarlo; entendiendo que la historia nunca es del todo objetiva, aun cuando el cronista-historiador sea imparcial y se proponga la mayor objetividad posible; además que tampoco se puede aspirar a explicar los acontecimientos en su totalidad, sin embargo espero distinguir con claridad las afirmaciones y someterlas a cualquier tipo de enjuiciamiento racional.
El quechua es una lengua ágrafa (sin escritura propia), sus distintas voces han tenido que unirse al alfabeto castellano, los quipus (cordones contables y nudos de diferentes espesores) que representan expresiones y pensamientos provenientes del sistema memorístico, sumado a la educación cortesana impartida en el Yachayhuasi o Escuela Inca por los Amautas y Haravicus, y junto a otras fuentes (transmisión oral) sirvieron para nutrirse a los primeros cronistas.
EL MUNDO DE LOS GENTILES
En el verbo cronológico el hombre siempre buscó la actividad y arte de educar, el “Hombre de Mala” proviene de Chilca (6,000 – 10,000 años a.C), los primeros pobladores datan de hace 1,200 años a.C. (formativo inferior o temprano) – las ruinas “El Salitre” a través de su complejo Ceremonial, hoy casi en extinción, son el testimonio donde se encontraron 162 restos arqueológicos y 2 cráneos, además de elementos del hábitat Pre – Inca.
Plenamente, el “hombre de Mala” debió asentarse en el intermedio temprano (500 a.C. y 500 d.C), primero fueron educados para dominar el medio ambiente en el valle. En el horizonte Wari (S.VII – XI) se empezó a formar las primeras aldeas conducidas administrativamente por un gobierno cultista del ICHMA (Irma) cuya sede era la desembocadura del río Lurín y abarcaba la cuenca del rio Mala, por el sur.
Obviamente, en el intermedio tardío (S. XI – XV) al decaer el imperio Wari el valle de Mala obtuvo una reconocida civilización, los incas se esforzaron para ello y fortalecieron el territorio en comunidades aldeanas, organizando e impulsando una estrategia militar para la vigilia de su territorio, evitando los Mallac o Mara (Mala), conflictos con los Yauyos y los Chilcas. Reconocido el Inca Pachacutec como fundador del Tahuantinsuyo, le dio a Mala la ubicación de lugar privilegiado a decir de cronistas e historiadores, si cada uno es hijo de sus obras, fue en el reinado de TÚPAC INCA YUPANQUI (1471 – 1493 D.C) que los incas conquistan el valle de Mala, el hombre obtuvo un dominio pleno del labor agrícola y ganadero, que no ha sido superado pese a los adelantos tecnológicos, previamente hubo una tenaz resistencia de cuatro años, bajo el liderazgo del REGULO CHUQUIMANCO (GRAN LANZA O FILO DORADO).
LAS COYAS MALEÑAS EN EL INCANATO
En esta época se implanta un régimen educativo sorprendente, pues siguiendo el ejemplo de la Coya (esposa del Inca) las mujeres empiezan a obtener costumbres de limpieza, orden y comodidad, bañándose todos los días, actitud que al parecer no era rutina en ellas, para celebrar un acontecimiento importante en una aldea se tapizaba las paredes con hermosas telas y adornos de plumas, la mesa para los comensales donde se servían los banquetes, la cubrían con manteles y pañuelos blancos y de colores, ciertamente la mesa era de palos, carrizo entre otros, que siempre ha existido en el Valle, queda claro como madre solicita se educó a la mujer consagrada a la crianza de sus hijos para convertirlos en dignos herederos del imperio.
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