La ruta del pisco
En la provincia de Cañete hay una ruta estremecida por el inconfundible aroma de la uva: la ruta del pisco. Se inicia en el distrito de Calango, entre parajes de extraordinaria belleza y un sol esplendoroso. Bajando hacia la costa, llegamos a las localidades de Azpitia y Santa Cruz de Flores, a través de un camino escoltado por olivares, granados, manzanos y por supuesto, viñedos
, porque ahí estuvo el Edén, está escrito.
Yo tengo dos papás/…
San Vicente es la cuna y capital del arte negro. Jóvenes morenas caminan apenas rozando el suelo, como suspendidas en el aire, porque están emparentadas con las gatas de Angora. A lo que íbamos: cobran vida las callecitas entreveradas que separan antiguas edificaciones republicanas. En la plaza de Armas de San Vicente, cada mañana se saludan con los primeros rayos solares y aleteos de los chaucatos, la catedral de San Vicente Mártir y la Comuna de Cañete.
…uno que’stá en la canasta/…
La catedral presenta en su interior una nave central y dos laterales, lindadas con arcos moriscos, una decena de hermosos vitrales y confesionarios en madera tallada. A unos pasos de la entrada se conserva la pila bautismal en piedra rodada del cerro desde los tiempos de los gentiles, con un diámetro de tres yardas e inscripciones latinas casi borrosas e ininteligibles. Un pequeño pero agresivo letrero nos devuelve al siglo XXI y el iPod: dice que apaguemos los celulares y que no estamos para nadie.
Pacarán
En Uchupampa bajamos a la cava de la Antigua Bodega Rivadeneyra. El legendario Julio Vidal Rivadeneyra nos muestra su colección internacional: grappa de la lejana Italia, tequila de México con su gusano verde en el fondo de la botella, ron cubano, caspirinha y cachaça del Brasil, jerez Domecq de España, vino Souvignon de Chile, vino de Mendoza y, alzando las copas, el pisco Rivadeneyra Medalla de Oro.
Bajo un cielo despejado y azul, la remodelada plaza de Armas de Pacarán es una de las más acogedoras del Perú, con su tinaja en ocre, gigantesco símbolo de la actividad orfebre. Las habitantes de Pacarán hablan con orgullo de la uvina, materia prima que le otorga al pisco lugareño su irresistible sabor. Por la uvina llegan productores de Calango, Ocucaje y Moquegua. Han intentado algunos que la cepa prenda en sus tierras pisqueras, pero la uvina solamente fructifica como es debido en Pacarán.
Zúñiga, el final de la ruta del pisco
Finalmente, llegamos a Zúñiga, donde año tras año se vienen mejorando métodos y procedimientos de producción. Este pequeño poblado ubicado en las estribaciones de la cordillera cuenta con una producción de extraordinaria calidad. Es notorio que la economía de Zùñiga se ve favorecida por el notable flujo de turistas que siguen camino hacia las cataratas de Huancayá y la presencia de los estudiantes de arqueología atraídos por numerosos vestigios preincas de la zona. Aquí finaliza la ruta del pisco y la fatiga del viaje no nos deja otra opción que descansar para salir desde temprano a conocer las huellas de los antiguos pobladores que se enfrentaron a la expansión inca y a los invasores hispanos que llegaron con caballos, espadas y trab
ucos en el siglo XVI.
Condoray
Saliendo de Lunahuaná hacia el este, a la altura de Condoray, se encuentra la bodega Los Reyes, fundada en 1896 cuando la patria sobrevivía al colapso de la guerra del Pacífico. En esta bodega nos atendió Marcela Carbonero, conocedora de todas las variedades de pisco, quebranta, aromático, mosto verde Italia y acholado. A la entrevista llegan los gorjeos de unos periquitos australianos y una par de faisanes que estaban como para conducirlos a la guillotina, desplumarlos, eviscerarlos e ingresarlos al horno aliñados con pasas sultanas y una buena copa de Borgoña, sí señor.
http://www.diariolaprimeraperu.com/online/limaprovincias/indSeccion.php?IdSeccion=3
En la provincia de Cañete hay una ruta estremecida por el inconfundible aroma de la uva: la ruta del pisco. Se inicia en el distrito de Calango, entre parajes de extraordinaria belleza y un sol esplendoroso. Bajando hacia la costa, llegamos a las localidades de Azpitia y Santa Cruz de Flores, a través de un camino escoltado por olivares, granados, manzanos y por supuesto, viñedos
, porque ahí estuvo el Edén, está escrito.
Yo tengo dos papás/…
San Vicente es la cuna y capital del arte negro. Jóvenes morenas caminan apenas rozando el suelo, como suspendidas en el aire, porque están emparentadas con las gatas de Angora. A lo que íbamos: cobran vida las callecitas entreveradas que separan antiguas edificaciones republicanas. En la plaza de Armas de San Vicente, cada mañana se saludan con los primeros rayos solares y aleteos de los chaucatos, la catedral de San Vicente Mártir y la Comuna de Cañete.
…uno que’stá en la canasta/…
La catedral presenta en su interior una nave central y dos laterales, lindadas con arcos moriscos, una decena de hermosos vitrales y confesionarios en madera tallada. A unos pasos de la entrada se conserva la pila bautismal en piedra rodada del cerro desde los tiempos de los gentiles, con un diámetro de tres yardas e inscripciones latinas casi borrosas e ininteligibles. Un pequeño pero agresivo letrero nos devuelve al siglo XXI y el iPod: dice que apaguemos los celulares y que no estamos para nadie.
Pacarán
En Uchupampa bajamos a la cava de la Antigua Bodega Rivadeneyra. El legendario Julio Vidal Rivadeneyra nos muestra su colección internacional: grappa de la lejana Italia, tequila de México con su gusano verde en el fondo de la botella, ron cubano, caspirinha y cachaça del Brasil, jerez Domecq de España, vino Souvignon de Chile, vino de Mendoza y, alzando las copas, el pisco Rivadeneyra Medalla de Oro.
Bajo un cielo despejado y azul, la remodelada plaza de Armas de Pacarán es una de las más acogedoras del Perú, con su tinaja en ocre, gigantesco símbolo de la actividad orfebre. Las habitantes de Pacarán hablan con orgullo de la uvina, materia prima que le otorga al pisco lugareño su irresistible sabor. Por la uvina llegan productores de Calango, Ocucaje y Moquegua. Han intentado algunos que la cepa prenda en sus tierras pisqueras, pero la uvina solamente fructifica como es debido en Pacarán.
Zúñiga, el final de la ruta del pisco
Finalmente, llegamos a Zúñiga, donde año tras año se vienen mejorando métodos y procedimientos de producción. Este pequeño poblado ubicado en las estribaciones de la cordillera cuenta con una producción de extraordinaria calidad. Es notorio que la economía de Zùñiga se ve favorecida por el notable flujo de turistas que siguen camino hacia las cataratas de Huancayá y la presencia de los estudiantes de arqueología atraídos por numerosos vestigios preincas de la zona. Aquí finaliza la ruta del pisco y la fatiga del viaje no nos deja otra opción que descansar para salir desde temprano a conocer las huellas de los antiguos pobladores que se enfrentaron a la expansión inca y a los invasores hispanos que llegaron con caballos, espadas y trab
ucos en el siglo XVI.
Condoray
Saliendo de Lunahuaná hacia el este, a la altura de Condoray, se encuentra la bodega Los Reyes, fundada en 1896 cuando la patria sobrevivía al colapso de la guerra del Pacífico. En esta bodega nos atendió Marcela Carbonero, conocedora de todas las variedades de pisco, quebranta, aromático, mosto verde Italia y acholado. A la entrevista llegan los gorjeos de unos periquitos australianos y una par de faisanes que estaban como para conducirlos a la guillotina, desplumarlos, eviscerarlos e ingresarlos al horno aliñados con pasas sultanas y una buena copa de Borgoña, sí señor.
http://www.diariolaprimeraperu.com/online/limaprovincias/indSeccion.php?IdSeccion=3
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