Débil gestión de residuos peligrosos
por COVID-19 aumenta riesgo de contagios | INFORME ESPECIAL
La norma vigente no obliga el
tratamiento de desechos biocontaminados antes de su disposición final en
rellenos sanitarios. Tampoco existe un protocolo específico para tratar los
residuos peligrosos generados por pacientes de COVID-19 en sus casas.
![]() |
Una muestra gráfica de lo que ocurre en muchos hospitales es esta fotografía donde los residuos biocontaminados por COVID-19 están esparcidos por el suelo en el antiguo hospital de Ate. Esta imagen se tomó el pasado 16 de abril. (Alessandro Currarino/GEC).
Francesca García Delgado
Actualizado el 26/04/2020 a las 11:15
Desde el 31 de marzo, un promedio de
media tonelada diaria de residuos biocontaminados, es decir, desechos altamente
peligrosos provenientes de pacientes con COVID-19 de la Villa Panamericana
llegan hasta una planta de incineración en Chilca. Ahí pasan por un tratamiento
que elimina su peligrosidad antes de su disposición final en un relleno de
seguridad.
La empresa Prisma es la operadora
encargada de recoger los residuos desde la Villa Panamericana y trasladarlos a
la planta de incineración operada por Taris S.A. empresa del Seché Group Perú.
Según establece la ley, todo este procedimiento sigue un estricto protocolo de
seguridad para evitar contagios, sobre todo en el marco de la pandemia por el
nuevo coronavirus.
El personal de la planta incineradora
vestido con todo el equipo de protección, manipula las bolsas rojas (color
establecido por ley) con restos quirúrgicos, guantes, mascarillas, equipos de
protección médico o cualquier material que haya entrado en contacto con
pacientes contagiados por COVID-19.
Tras determinar el peso y volumen de
los residuos, estos son colocados en el horno incinerador y pulverizados a más
de 1.200 °C. La incineración es una de las modalidades en el Perú para el
tratamiento de residuos biocontaminados junto a la esterilización por autoclave
(con sistema de trituración interna o externa), la desinfección por microondas
o el tratamiento químico.
El tratamiento de estos desechos es el
paso más seguro antes de colocarlos en un relleno de seguridad o en rellenos
mixtos que tienen celdas de seguridad, según manda la Ley de Gestión Integral
de Residuos Sólidos.
“Un biocontaminado es un residuo
peligroso con potencial de causar daño en el medio ambiente y la salud humana.
El incinerador elimina al 100% la peligrosidad de los residuos y reduce en 95%
su volumen. El polvo que queda se lleva a un relleno de seguridad para su
disposición final”, explica a El Comercio Máximo Coll, gerente general del
Séché Group Perú.
El personal de la planta incineradora
vestido con todo el equipo de protección, manipula las bolsas rojas (color
establecido por ley) con restos quirúrgicos, guantes, mascarillas, equipos de
protección médico o cualquier material que haya entrado en contacto con
pacientes contagiados por COVID-19. (Foto: Séché Group Perú).
Tras determinar el peso y volumen de
los residuos, estos son colocados en el horno incinerador y pulverizados a más
de 1.200 °C. La incineración es una de las modalidades en el Perú para el
tratamiento de residuos biocontaminados junto a la esterilización por autoclave
(con sistema de trituración interna o externa), la desinfección por microondas
o el tratamiento químico. (Foto: Seché Group Perú).
El tratamiento los desechos
biocontaminados es el paso más seguro antes de colocarlos en relleno de
seguridad o rellenos mixtos con celdas de seguridad. (Foto: Séché Group Perú).
Coll detalla que además de los
residuos provenientes de la Villa Panamericana, su empresa se encarga del
tratamiento de biocontaminados de algunos hospitales del Ministerio de Salud
(Minsa) como el Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN), el Hospital
Hermilio Valizán, el Hospital María Auxiliadora, el Hospital Casimiro Ulloa, de
clínicas como la Internacional, Ricardo Palma, Stella Maris y laboratorios como
Roe y Blufstein, por nombrar algunos.
“Nosotros debemos estar tratando entre
el 15 o 20% de todos los residuos biocontaminados de hospitales, clínicas y
laboratorios. El resto va a rellenos de seguridad o rellenos sanitarios”, declaró
Coll.
Ante la falta de información oficial,
una investigación del portal Salud con Lupa, reveló que en el Perú hay 65
empresas con permiso de la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa),
adscrita al Ministerio de Salud, para manejar residuos hospitalarios desde el
2016 hasta el 2022. De este total, son cinco las empresas con permiso para la
disposición final (la colocación en rellenos de seguridad o rellenos mixtos) de
estos biocontaminados. Además de Taris S.A., están en la lista: Innova Ambiental,
MP Construcciones y Servicios, Are Yaku Pacha y Servicios Generales H y F.
Sin embargo, tampoco existe
información pública en el portal de la Digesa que detalle con qué
establecimientos de salud trabajan cada una de estas empresas, el método de
tratamiento de los residuos peligrosos o el resultado de las fiscalizaciones
que realizan sobre la manipulación de estos. La norma técnica de salud N°144-
MINSA/DIGESA, ratifica que la disposición final de los biocontaminados deben
realizarse en rellenos de seguridad o rellenos sanitarios mixtos que son
aquellos con celdas de seguridad.
Pero las cifras en nuestro país son
precarias. En el Perú solo hay seis rellenos de seguridad. Uno en Lima, uno en
Ica y cuatro en la región Piura. En tanto, de los 52 rellenos sanitarios
existentes, solo 13 son mixtos y cuentan con celdas de seguridad.
Ante la emergencia sanitaria nacional
por el COVID-19 y el incremento vertiginoso de los residuos peligrosos de un
virus que ha sido descrito como altamente contagioso, la pregunta es: ¿cómo se
está tratando el mayor porcentaje de biocontaminados que provienen de
hospitales, clínicas y laboratorios en el país? E inclusive, aquellos que
provienen de las casas con pacientes positivos.
Disposición de los residuos
biocontaminados en el antiguo hospital de Ate. La foto fue tomada el 16 de
abril. (Foto: Alessandro Currarino /GEC).
Una de las escenas regulares en el
antiguo hospital de Ate. En el tacho de basura la bolsa roja indica que son
residuos biocontaminados. La fotografía fue tomada el 16 de abril. (Foto:
Alessandro Currarino /GEC).
Norma no obliga al tratamiento
Según dispone la norma técnica de
salud N°144- MINSA/DIGESA denominada: “Gestión integral y manejo de residuos
sólidos en establecimientos de salud, servicios médicos de apoyo y centros de
investigación”, el tratamiento de los desechos biocontaminados es opcional.
La norma dice textualmente: “el
tratamiento de los residuos sólidos biocontaminados puede ser opcional previo a
la disposición final siempre y cuando no implique riesgo a la salud pública y
al ambiente”. A esto, la norma añade que en aquellos lugares donde no existan
empresas operadoras de residuos sólidos (EO-RS) que se encarguen de la
disposición de estos, sí se requerirá su tratamiento antes de su disposición
final. ¿Esto ocurre?
Dos de los hospitales más importantes
del Seguro Social (EsSalud): el hospital Edgardo Rebagliati y el hospital
Guillermo Almenara que atienden a pacientes con COVID-19, no realizan el
tratamiento de sus desechos biocontaminados previo a su disposición final.
Ambos hospitales contratan con empresas operadoras que se encargan del traslado
de los residuos hospitalarios a un relleno de sanitario con celdas de seguridad
seguridad.
En esta misma situación están el
hospital Dos de Mayo y el hospital Sergio Bernales, también con pacientes
confirmados por COVID-19. En este escenario, son los hospitales, clínicas y
laboratorios los responsables de fiscalizar el correcto traslado que realizan
los operadores. De acuerdo a la norma mencionada previamente, la Digesa debe
realizar una supervigilancia a nivel nacional por lo menos una vez al mes sobre
estos reportes. La emergencia por la pandemia ha paralizado esta supervisión.
En comunicación con El Comercio, el
director Ejecutivo de la Digesa, Elmer Quichiz, refirió que la norma es
opcional en el sentido que los operadores de hospitales, clínicas y
laboratorios son responsables de tratar sus biocontaminados por su cuenta (por
ejemplo en el caso que tuvieran sus propios incineradores o autoclaves) o de
contratar a un operador de residuos peligrosos para que trasladen estos
desechos a un relleno sanitario con celdas de seguridad.
Los biocontaminados son colocados en
bolsas rojas en recipientes con ruedas para facilitar su traslado. Esta es una
escena del antiguo hospital de Ate. La fotografía fue tomada el 19 de abril.
(Foto: Alessandro Currarino/GEC).
“No todos (hospitales, clínicas y
laboratorios) cuentan con acceso a un tratamiento de residuos biocontaminados.
Por ejemplo en ciudades como Puno y Juliaca no existe este servicio”, refirió
el médico. De otro lado, Quichiz aceptó que debido a la emergencia nacional, la
supervigilancia que realiza Digesa sobre la trazabilidad de los residuos
peligrosos está paralizada y ahora, en el caso de las regiones, se están
comunicando solo por teléfono.
“Cada hospital tiene que cumplir con
los requisitos establecidos por ley porque luego nosotros los detectamos”,
añadió Quichiz.
¿Qué está ocurriendo en los hospitales
en este momento? Este Diario se puso en contacto con Víctor Cerrón, ingeniero
supervisor de la Unidad de Servicios Generales del Hospital Guillermo Almenara
de EsSalud quien dijo que en este establecimiento mantienen la segregación de
residuos entre comunes y biocontaminados (que incluye los infectados por
COVID-19).
Cerrón explicó que luego de esto, la
basura considerada altamente peligrosa es almacenada y trasladada en recipientes
con ruedas para facilitar su transporte. Tras ello, son pesados y colocados en
un almacén central para llevar un registro exacto del volumen que recolecta
cada 12 horas la empresa que los transporta al relleno sanitario.
“En nuestro país no tenemos las
facilidades para contar con un sistema de incineración porque requiere de
muchos parámetros que se deben controlar al milímetro. Pero, actualmente
estamos evaluando la próxima implementación de un sistema de incineración ¿De
qué depende? de los estudios de impacto ambiental. Sería importante que tanto
el Ministerio del Ambiente con ayuda del Minsa y las autoridades competentes
implementen un tratamiento de incineración a gran escala”, aceptó el ingeniero
quien añadió que en promedio el hospital elimina 6 mil kilos de residuos
biocontaminados por día. Esto equivale al doble de desechos peligrosos que
eliminaban antes.
Consultado por la trabajadora que
falleció por contagio de COVID-19 hace unas semanas y quien se habría infectado
por su trabajo como operadora de la empresa Servicios Integrados de Limpieza
(SILSA), que brinda el servicio al Hospital Almenara, Cerrón atribuyó que hubo
un descuido en el uso de los equipos de protección.
“Basta que se genere un descuido para
que el virus pueda introducirse en el organismo”, sostuvo el ingeniero.
Un equipo de este Diario pudo
corroborar en el hospital antiguo de Ate las condiciones de recolección y
acopio de los residuos biocontaminados. Las bolsas rojas con las que se
diferencian los residuos peligrosos no tienen medidas de protección adecuadas.
La emergencia no solo ha desbordado la capacidad de atención sino de
supervisión sobre estos desechos. Una muestra gráfica es una fotografía donde
los residuos biocontaminados están esparcidos por el suelo luego que se
volteara un tacho de basura. Según algunos testimonios recogidos por El
Comercio esta precaridad no solo se registraría en este hospital.
Personal de limpieza durante el
traslado de biocontaminados al almacén en el antiguo hospital de Ate. (Foto:
Alessandro Currarino/GEC).
El peligro en casa
Por ley, los biocontaminados son
desechos que salen exclusivamente de hospitales, clínicas y laboratorios y para
ellos existe el protocolo descrito líneas arriba. Sin embargo, los desechos
altamente contagiosos que se producen en las viviendas donde existen casos de
pacientes con COVID-19 no cuenta con un protocolo específico.
La norma técnica de salud N°144-
MINSA/DIGESA ha precisado e informado recomendaciones a los pacientes con
COVID-19 que siguen el procedimiento en casa. Este consiste en meter estos residuos
en bolsas (sin ningún color específico), amarrarlos con cuidado y rocearles una
combinación de agua con lejía (hipoclorito de sodio), volver a colocarlos en
otra bolsa y botarlos.
Por ser generados en las casas y no en
hospitales, no están obligados a seguir un tratamiento o una disposición final
en rellenos de seguridad o rellenos mixtos con celdas de seguridad. Depende
exclusivamente de los municipios el tratamiento de estos desechos, así como la
protección del personal de limpieza que recogerá esta basura.
Alicia Abanto Cabanillas, Adjunta para
el Medio Ambiente, Servicios Públicos y Pueblos Indígenas de la Defensoría del
Pueblo, opinó que los residuos biocontaminados que se generan en las casas por
pacientes de COVID-19 deberían estar colocadas en bolsas diferenciadas y
debería existir una pauta específica para la recolección y el tratamiento de
estos desechos.
“La única pauta ha sido meter estos
residuos a una bolsa luego amarrar, echar lejía y meter a otra bolsa y volver a
amarrar pero si las personas no tienen el debido cuidado eso sería perjudicial
dentro y a fuera de las casas y aumenta el riesgo de contagio para el servicio
de limpieza pública. Esto requiere una propuesta normativa que sea más
contundente”, mencionó Abanto.
La Defensoría del Pueblo advierte un
alto peligro en el personal de limpieza pública que recoje los residuos de las
casas por los infectados por COVID-19 y la falta de un protocolo más
específico. (Foto. GEC).
Sobre el tema general, la funcionaria
dijo que en la Defensoría del Pueblo han advertido que en el país existe una
supervisión precaria sobre el tratamiento y disposición final de los residuos
biocontaminados.
“Básicamente, estamos a mercerd que
los hospitales y las empresas prestadoras de servicios cumplan con su labor y,
en un escenario como el actual, los mecanismos de gestión se debilitan. Por
otro lado, es importante que el Ministerio de Salud tenga un mecanismo para
transparentar la situación nacional de la gestión de este tipo de residuos. No
hay información articulada disponible a nivel nacional”, declaró Abanto.
Por su parte, Julio Guzmán Mendoza,
procurador Público del Ministerio del Ambiente recordó que han existido
investigaciones contra empresas transportadoras que han arrojado residuos
hospitalarios en zonas prohibidas. Al cierre de esta edición, El Comercio
recibió una denuncia sobre el arrojo de desechos hospitalarios por parte de LA
Dirección de Protección de Medio Ambiente de la Policía Nacional. En la
fotografías se observa mandiles, jeringas, cajas de medicamente al interior de
una bolsa roja que fueron arrojadas a un botadero informal.
Consultado respecto al peligro de los
residuos biocontaminados en las casas, director Ejecutivo de la Digesa, Elmer
Quichiz, mencionó que según la ley los residuos domiciliarios son competencia
de los gobiernos municipales y, dijo, que ellos son responsables de capacitar y
brindar la indumentaria de protección a las personas que trabajan en la
limpieza pública.
“Cuando el personal de salud trata a
pacientes con COVID-19 en las casas, ellos se retiran toda su indumentaria
fuera de la vivienda, la colocan en una bolsa roja y lo trasladan al
establecimiento de salud de donde provienen por tratarse con un biocontaminado.
Sobre los residuos en casa, hemos dado recomendaciones porque en esta etapa de
infección comunitaria no podríamos discernir cuántas son las personas
contagiadas. Hemos aconsejado también al Ministerio del Ambiente que durante la
emergencia se suspenda el reciclaje porque todos los residuos deben permanecer
confinados todo el tiempo dentro de una bolsa", concluyó Quichiz.
Finalmente, Augusto Tarazona, médico
infectólogo del Colegio Médico del Perú (CMP) explicó que existe un alto riesgo
de contagio por el modo en que se está procediendo con los residuos
biocontaminados en las casas. Comentó que la falta de cultura de segregación de
residuos en casa genera que el personal de limpieza suela abrir las bolsas
antes de colocarlas en los camiones de basura.
“Esa permisibilidad que da la ley
genera que no se cumpla y no se haga una adecuada disposición de residuos. Es
una obligación del Minsa ajustar la normativa para que sea más estricta en el
tratamiento de biocontaminados”, añadió el médico.
Dato
Según la Organización Mundial de la
Salud (OMS) el tratamiento y la evacuación de desechos sanitarios puede
entrañar riesgos indirectos para la salud, a través de la liberación de
patógenos y contaminantes tóxicos al medio ambiente.
Si el residuo va directamente a un
relleno de seguridad es posible que no haya filtración de la contaminación al
subsuelo. Pero se recomienda que haya un tratamiento previo para estar seguros.
Si el residuo va a botadero informal o
relleno sanitario es posible que filtre como indica la OMS, al agua, subsuelo,
etc y genere contagios o infecciones.
El Programa de las Naciones Unidas
para el Medio Ambiente advirtió que el manejo seguro de los desechos biomédicos
y sanitarios es esencial para la salud comunitaria y la integridad del medio
ambiente, caso contrario se puede llegar a ocasionar un efecto rebote en
perjuicio de ambos derechos.
¿Cómo se contagia el coronavirus?
El COVID-19 se contagia por el
contacto de una persona sana con otra que esté infectada. Esta enfermedad se propaga
de persona a persona mediante las gotículas procedentes de la nariz o boca
cuando el que se encuentra enfermo tose o exhala.
En muchos casos, estas gotículas caen
sobre objetos o superficies, que después tocan otros individuos y se llevan a
la nariz, ojos o boca cuando pasan sus manos por la cara.
¿Cómo evitar la propagación del
coronavirus?
Para reducir la probabilidad de
contagio existen varias maneras. Las principales son:
· Lavarse las manos con agua y jabón
por 20 segundos y usar alcohol o gel desinfectante.
· Mantenerse a una distancia mínima de
1 metro de cualquier persona.
· Evitar tocarse los ojos, la nariz y
la boca, debido a que las manos al palpar muchos objetos y superficies pueden
recoger el virus.
· Mantener una buena higiene respiratoria:
si tose o estornuda deberá cubrirse la boca y la nariz con el codo doblado o
con un pañuelo de papel, que deberá desecharse de inmediato.
· Permanecer en casa si no se
encuentra bien. En caso tenga fiebre, tos y dificultad para respirar, busque atención
médica y siga las instrucciones que le de personal de salud.
Comunícate con nosotros al 943468308 o
al (01) 589 2103; y, Escúchanos en “Al Rojo Vivo” de lunes a viernes de 9 a.m.
a 11 a.m. por los 107.1 de ACTIVA RADIO en #Cañete y por el siguiente enlace: https://www.facebook.com/ActivaRadioyTV/?epa=SEARCH_BOX y http://www.activa1071.com/










Comentarios